miércoles, 17 de diciembre de 2008

Incoherencias.

Y así es. Es lo que te toca.
Algunos les toca ser felices, a otros a aprender, aquellos a reflexionar, ellos a reflexionar. A ti te toca lamentar. Lamentar ser segundo. Lamentar que el mundo te busque cuando ya no le queda alguna opción. Te toca llorar. Llorar lo eterno. Por lo que siempre has llorado. Ser segundo.
Te queda vivir de recuerdos. Te queda llorar por las noches. Te queda hacerte la indiferente. Te queda bancártela sola.
No aprendiste nada. No aprendiste de los errores, sólo te diste cuenta de que es lo más fácil para ti y el menor drama para el mundo.
Eres tan cobarde, pero tan cobarde. Eres incapaz de ariesgarte, de expresarte. Estás tan limitada, tan cerrada a tu realidad que haces imposible ver las cosas con un poco de esperanza. La esperanza es para el resto. La resignación para tu interior.
Tan cobarde como para acercarte a tus amigos, porque nunca has aprendido.
Tan cobarde que sufres con alcohol en el cuerpo, para después echarle la culpa al vicio. Que no lloras sin copete, que no hablas sin copete. Estás llena de cobardía y así es díficil que el mundo te acepte. Cómo te va a aceptar si no te quieres ni tu misma.

No hay comentarios.: