Paseando por Roma, me llamó la atención un restaurante. Una mesa, una taza, sólo una para tres personas ¿Té para tres? Hice un zoom. Seguí observándolos. Parecía una terapia de amor intensiva.
Continué mi rumbo. Lo vi, en el séptimo día. Era primavera. Una primavera cero. Me trató suavemente. Bailamos una danza rota, escuchando un disco eterno. Teníamos un leve aspecto de locos prófugos. Después de que pasó un satélite, observándonos, su mirada cambió. El ritmo de sus ojos me decía: "No existes".
Todo paso de claroscuro. Imágenes retro viajaban por mi cabeza. Oía ecos. Ecos como signos de que solía dejarme sola.
De a poco, cae el sol. Mi persiana americana dejó de iluminar. La habitación se convertía en una zona de sorpresas. Se percibía una música terrible. Una canción animal. La más animal de la cuidad de la furia.
Había un aspecto frío-melancólico casi sangriento. Lo que sangra en la cúpula es mi corazón. Un corazón delator que revela mi doble vida.
Una vida llena de juegos de seducción, de música ligera. Una vida sin sobresaltos y nada personal. Una imaginativa y soñada vida. La otra vida (la real), la triste y con miedos. Miedos prevenidos con un misil en mi placard. Sintiendo que él, aquél, ustedes, ella usan mi cabeza como un revolver. Mis pensamientos hacen juegos entre caníbales que sólo me dejan en remolinos. Lo más tormentosos, que me llevan al final de la caja negra.
Ahora, viajo por un coral. Me hacen falta vitaminas. Sufro de telequinesis. Ésta no me deja ser un ángel eléctrico y evitar, algún día, que el hombre al agua deje el rito.
Quiero dejar de ser un camaleón para, cuando pase el temblor, hacer un picnic en el cuarto B con mi novio que tiene bíceps (no muy ejercitados, ojalá) y pasar así un millón de años luz. Y por fin, de una vez por todas, decir que lo malo fue.
Continué mi rumbo. Lo vi, en el séptimo día. Era primavera. Una primavera cero. Me trató suavemente. Bailamos una danza rota, escuchando un disco eterno. Teníamos un leve aspecto de locos prófugos. Después de que pasó un satélite, observándonos, su mirada cambió. El ritmo de sus ojos me decía: "No existes".
Todo paso de claroscuro. Imágenes retro viajaban por mi cabeza. Oía ecos. Ecos como signos de que solía dejarme sola.
De a poco, cae el sol. Mi persiana americana dejó de iluminar. La habitación se convertía en una zona de sorpresas. Se percibía una música terrible. Una canción animal. La más animal de la cuidad de la furia.
Había un aspecto frío-melancólico casi sangriento. Lo que sangra en la cúpula es mi corazón. Un corazón delator que revela mi doble vida.
Una vida llena de juegos de seducción, de música ligera. Una vida sin sobresaltos y nada personal. Una imaginativa y soñada vida. La otra vida (la real), la triste y con miedos. Miedos prevenidos con un misil en mi placard. Sintiendo que él, aquél, ustedes, ella usan mi cabeza como un revolver. Mis pensamientos hacen juegos entre caníbales que sólo me dejan en remolinos. Lo más tormentosos, que me llevan al final de la caja negra.
Ahora, viajo por un coral. Me hacen falta vitaminas. Sufro de telequinesis. Ésta no me deja ser un ángel eléctrico y evitar, algún día, que el hombre al agua deje el rito.
Quiero dejar de ser un camaleón para, cuando pase el temblor, hacer un picnic en el cuarto B con mi novio que tiene bíceps (no muy ejercitados, ojalá) y pasar así un millón de años luz. Y por fin, de una vez por todas, decir que lo malo fue.

2 comentarios:
bla bla bla pooo!
Envidiosa! Jajajajajaajaj
Te quiero poncha!
me gusta como escribe!
cuando sea grande kiero ser como tu!
Waakjajskajskajsakjskajsajs
naaa xD
vei la hora causa cabeza en mi estragos falladita!
Wn puede no ser!! xD
Con todo mi amorsh xDDD
Pomcha
Corto pero intemmmso xD
aaa
Xaela!
Se nota que erís amiga de la Valentina xD!
Se siente su influencia en este espacio...
No tenía idea que teniai blog :P, son bkanes... Aunque a veces tengo una percepción erronea de ellos, los siento tan privados, pero son tan publicos como cualquier otra shet cibernetica.
Cuidate Java, que estís mejor añun ;)!
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